Escuela Banespyme
La Fageda
el trabajo como terapia
Cristobal Colón
Primera emisión 23/08/2006
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La Fageda
el trabajo como terapia

SINOPSIS

Nuestra relación con el trabajo será siempre contradictoria. Si en nuestros momentos más negativos tener que trabajar es una de las mayores amarguras cotidianas con las que nos podemos encontrar, al mismo tiempo la labor diaria se acaba convirtiendo en uno de los factores que mejor nos definen como individuos partícipes de la sociedad

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Esta es la historia de La Fageda, una empresa nacida en 1982 con el objetivo de lograr la integración sociolaboral de personas con discapacidad

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SINOPSIS

${capitol.titulo} Tortura obligada a la vez que generosa fuente de alegrías, gracias al trabajo podemos completar en parte el sentido de nuestras vidas, que realmente no sólo se sacia con amores, familias o amigos. Como si repitiésemos perpetuamente esos últimos días de nuestros veranos infantiles, en los que la vuelta al colegio se recibía con un fastidio mezclado de oculta alegría, levantarse todas las mañanas para ir a trabajar es una de esas "agradables condenas" que afortunadamente nos acompañará a lo largo de nuestra vida adulta. Porque aunque nos pueda dar vértigo el tener que admitirlo, es nuestro trabajo cotidiano el que nos ayuda a convertirnos en elementos activos y decisivos dentro del engranaje del pequeño universo en el que nos ha tocado vivir.

Gran parte de la autoestima de una persona se deriva del grado de satisfacción personal con respecto al trabajo que desempeña diariamente; y por otra parte, nuestro nivel de autorrealización como individuos proviene en gran medida de la valoración que observemos que nuestra labor cotidiana provoca en nuestro entorno más próximo. Esta importancia del trabajo como fundamental factor de autovaloración y estabilización mental fue uno de los principales descubrimientos que Cristóbal Colón realizó durante sus primeras experiencias profesionales en diversos hospitales psicológicos de Aragón y Cataluña. Al iniciarse como auxiliar de enfermería en la España de los años 70, Cristóbal Colón descubrió unas instituciones mentales que eran consideradas más como prisiones que como centros terapéuticos, y en las que los enfermos mentales eran encerrados en habitáculos en los que se limitaban a vegetar. Dar un trabajo estable a estas personas, que les ayudara a dar sentido a sus vidas y a integrarse en sociedad, surgió como la mejor alternativa terapéutica posible en la mente del joven Colón, la manera más efectiva de conseguir una mejora en la calidad de vida y una valiosa rehabilitación social para un importante y abandonado colectivo de personas con discapacidades psíquicas y trastornos mentales, que encontraban de este modo una forma de sentirse útiles y valorados.

Más de dos décadas más tarde, este impulso integrador ha dado como resultado La Fageda, una cooperativa de reinserción sociolaboral que sin ánimo de lucro da soporte al colectivo de discapacitados psíquicos de la comarca gerundense de la Garrotxa. La cooperativa ofrece trabajo remunerado o servicios de terapia ocupacional, según sea la capacidad que el enfermo tenga para realizar labores mínimamente productivas, a cerca de ciento veinte discapacitados mentales. Si la jardinería, la reforestación o la ganadería fueron las actividades con las que el mecanismo de La Fageda fue cobrando movimiento en sus primeros años, en la actualidad es la producción de yogures y demás postres lácteos los que dan reconocimiento y rentabilidad económica al proyecto ideado por Cristóbal Colón: el 90% de los casi seis millones y medio de euros que facturó la cooperativa el año pasado provienen de la venta de estos productos lácteos, de los que se elaboran cerca de dos millones de unidades al mes. Cifras estas que convierten a La Fageda en el tercer fabricante de yogur en importancia de toda Cataluña, sólo superado por dos grandes multinacionales del sector. Un éxito empresarial a todas luces impensable en esos primeros momentos en los que la aventura que Colón proponía era considerada una locura total.

Autodidacta, Cristóbal Colón pronto se dio cuenta de que la eficacia rehabilitadora de los talleres de laborterapia que había desarrollado en diversas instituciones mentales no llegaba a completarse. A ninguno de los enfermos se le escapaba la idea de que era una mera puesta en escena, un "hacer como si trabajaran", y esto limitaba la capacidad terapéutica del esfuerzo. Cristóbal Colón tomó una drástica solución: su proyecto sólo cobraría valor si se desarrollaba fuera del medio hospitalario, únicamente funcionaría si se adoptaban los verdaderos mecanismos laborales con los que funciona la sociedad y se generaban así puestos de trabajo reales. Con esa idea en la cabeza, Colón se dirigió al Ayuntamiento de Olot para exponer su proyecto y pedir algún tipo de ayuda. "Hablamos con las autoridades, con el alcalde y políticos de la comarca, para explicarles nuestra locura. Nunca olvidaré la cara de como mínimo perplejidad que tenían estos políticos cuando en el año 82, en plena crisis económica, un señor con barbas y con pelo rizado, que decía llamarse Cristóbal Colón, decía que quería montar una empresa con personas... con enfermos mentales". Como el proyecto que se presentaba planteaba una solución alternativa a una problemática generalizada, el Ayuntamiento de Olot rápidamente inició su colaboración con la cesión de unos locales, en los cuales un primer grupo de catorce personas con trastornos mentales severos pudo desarrollar sus primeras actividades productivas, relacionadas con una industria de relativa importancia en la comarca: la imaginería religiosa.

"Nosotros no teníamos un proyecto empresarial definido, nosotros queríamos trabajar, pero no decíamos: vamos a montar una empresa de yogures... En aquellos años no sabíamos qué queríamos hacer. Sabíamos que queríamos hacer una empresa, pero no sabíamos ni cómo ni el qué. Sobre la marcha fuimos definiendo los aspectos que veinticuatro años después han configurado el proyecto". El Ayuntamiento de Olot siguió confiando en Cristóbal Colón, y su equipo obtuvo un contrato para el cuidado de los jardines públicos del pueblo, labor que acabó extendiéndose a todos los pueblos de la comarca e incluso a los bosques del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. El proyecto parecía tener una repercusión tan inmediata que en 1984, tan sólo dos años después de poner en pie su idea, Cristóbal Colón consiguió la financiación necesaria para poder comprar una finca rústica, una granja con vaquería, en el bosque de la Fageda, cercano a Olot. Al poco tiempo, y tras las reformas necesarias, se inició de nuevo la actividad ganadera de la finca, al igual que se puso en marcha el funcionamiento de un vivero de planta autóctona destinada a la reforestación, vivero que en su momento fue el más moderno del país y líder en producción de planta forestal en España.

"En el año 1992 nosotros llevábamos varios años produciendo leche, teníamos una de las más importantes ganaderías de la comarca. Pero con la incorporación de España al Mercado Común, en aquellos momentos se impusieron las cuotas lácteas, y a nosotros, como llevábamos relativamente pocos años, nos dieron menos cantidad de cuota que la producción de litros que estábamos haciendo en aquel momento. Esa disminución de cuota de litros de leche ponía en grave riesgo la continuidad de nuestra explotación". Al tener que plantearse la futura viabilidad económica de la granja, Cristóbal Colón acabó dando con una solución alternativa que hoy día es el motor financiero de la cooperativa. La transformación de la leche producida en postres lácteos suponía una nueva actividad más adaptable a estos nuevos imperativos logísticos que procedían del Mercado Común, y por otra parte, implicaba un valor añadido en el efecto terapéutico del trabajo para los enfermos mentales. "Veíamos que si además de salvar la propia actividad de producción de leche, éramos capaces de transformar esa materia prima en un producto acabado, lo que estábamos haciendo era no solamente darle más valor a la materia prima, sino que estaba dando sentido a todo el trabajo que nosotros hacíamos". Ya no sólo era trabajar cuidando vacas para conseguir leche, era elaborar yogures para el consumo del público, un trabajo que exigía responsabilidad y eficacia, y por lo tanto, un completo reconocimiento social de las tareas llevadas a cabo por este colectivo de discapacitados psíquicos.

El mercado de gran consumo del yogur no estaba en un principio al alcance productivo de La Fageda. Las grandes marcas copaban toda la distribución, ayudadas además por gigantescas campañas de publicidad que inundaban los medios de comunicación. De nuevo, hubo que optar por una alternativa más realista: el mercado hospitalario e institucional, que era igualmente un gran consumidor de productos lácteos. Aprovechándose de sus contactos en el mundo sanitario, Cristóbal Colón consiguió vender sus primeros yogures en los principales hospitales de Cataluña, empezando por el Valle de Hebrón en Barcelona. "A través de aquí fue cuando nos dimos a conocer, la gente empezó a probar el yogur, a ver que era un producto diferente, y poco a poco fue dándose a conocer que en Cataluña había otro tipo de yogures que no sólo los hechos por las grandes marcas. Así empezamos a ser conocidos en Cataluña". La posibilidad de esta clientela fija supuso una rentabilidad segura que permitió comprar nueva maquinaria y crecer, teniendo así acceso a una demanda de dimensiones cada vez mayores.

"Al enfermo mental o a la persona con disminución, cuando se les trata con paternalismo, de alguna manera lo que se les está promoviendo es la irresponsabilidad personal. Nosotros intentamos que cada cual asuma el grado de responsabilidad que tiene, o el grado de responsabilidad que puede asumir. Pero no menos". Orgulloso del éxito de este peculiar transvase de la labor psiquiátrica en una provechosa actividad económica, Cristóbal Colón confía en que este modelo de gestión empresarial con objetivo social pueda ser extrapolable a otros sectores del mercado. Pero el principal éxito no se mide en euros: la alegría con la que día a día se enfrentan al trabajo los integrantes de la cooperativa es un continuo motivo para la satisfacción. Una recarga diaria de ilusión con la que seguir empujando del proyecto. "Para una persona que ha estado diagnosticada toda su vida como enfermo mental o como loco, en el sentido despectivo con el que la gente puede utilizar esta palabra; o para un disminuido psíquico, que ha sido siempre tratado como el tonto, de una forma humillante... esta es la mejor medicina. Pero no sólo para ellos, sino para mí, para toda la gente".

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EMPRESA

${capitol.titulo} La Fageda es una cooperativa de reinserción sociolaboral que sin ánimo de lucro da soporte al colectivo de discapacitados psíquicos de la comarca gerundense de la Garrotxa. La cooperativa ofrece trabajo remunerado o servicios de terapia ocupacional, según sea la capacidad que el enfermo tenga para realizar labores mínimamente productivas, a cerca de ciento veinte discapacitados mentales. Si la jardinería, la reforestación o la ganadería fueron las actividades con las que el mecanismo de La Fageda fue cobrando movimiento en sus primeros años, en la actualidad es la producción de yogures y demás postres lácteos los que dan reconocimiento y rentabilidad económica al proyecto ideado por Cristóbal Colón: el 90% de los casi seis millones y medio de euros que facturó la cooperativa el año pasado provienen de la venta de estos productos lácteos, de los que se elaboran cerca de dos millones de unidades al mes. Cifras estas que convierten a La Fageda en el tercer fabricante de yogur en importancia de toda Cataluña, sólo superado por dos grandes multinacionales del sector. Un éxito empresarial a todas luces impensable en esos primeros momentos en los que la aventura que Colón proponía era considerada una locura total. Una locura que hoy cuenta con aproximadamente 200 trabajadores y en 2004 facturó 6.473.334 euros.

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EMPRENDEDORES

${capitol.titulo} Cristóbal Colón Plasí, nacido en Zaragoza, allá por 1949 es Licenciado en Psicología Clínica por la Universidad Autónoma de Barcelona, y tiene un master P.D.G. por el IESE. Aunque inicio su carrera profesional como aprendiz de sastre, pronto abandonó este oficio para convertirse en auxiliar de enfermería en diversas instituciones psiquiátricas. Ha trabajado en el Hospital Psiquiátrico Provincial de Zaragoza, en el Hospital Neuropsiquiátrico de Martorell y en el Hospital Psiquiátrico de Salt. En 1982 funda La Fageda Sociedad Cooperativa, de la que es Presidente, al igual que también lo es de la Fundación de Talleres de Cataluña. Realiza además labores de asesoría de economía social y de gestión de servicios asistenciales en la Federación Catalana de Familiares de Enfermos Mentales y del Centro Especial de Trabajo DRISA. Es también miembro de la Comisión para la Reforma de la Salud Mental en Cataluña.

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5 CLAVES PARA UN EMPRENDEDOR DE ÉXITO

${capitol.titulo} Las cinco claves del espíritu emprendedor para Cristóbal Colón:

- Tener clara la idea de que la dignidad de la persona es un elemento fundamental
- Tener una voluntad férrea de tirar adelante el proyecto
- Ver las oportunidades, más que ver los problemas
- Ser realista: humildad, realismo y objetividad
- Sumar los esfuerzos de todas las personas que están dentro de la organización

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